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Las extraordinarias barbas del mejillón

Cuando limpiamos mejillones una de las cosas que más trabajo da es quitarles las barbas.

barbas

Una cosa que no todo el mundo sabe es que las barbas de los mejillones no son suciedad ni algas ni restos de las cuerdas de las bateas, son parte de su cuerpo. Los mejillones crean y usan estas barbas para agarrarse con firmeza  a las rocas, de tal forma que ni la fuerza de las corrientes ni la fuerza de las olas pueden despegarlos.

Estas barbas están presentes gran parte de los moluscos bivalvos y son formadas por numerosos filamentos, llamados bisos.

Al ser humano no le han pasado desapercibidos estos bisos de los moluscos y desde la antigüedad se han utilizado para nuestro uso propio. En la antigüedad, tanto en Egipto, Grecia, Arabia o China, se han usado los bisos de los moluscos para crear diversos tejidos, llamados seda de mar.

La seda de mar se hace con las fibras o bisos de moluscos bivalvos que utilizan para pegarse a las rocas. La especie de molusco de la que  más se solían obtener los hilos es el Pinna Nobilis, un molusco del mediterráneo casi desaparecido. Este tejido es extremadamente fino, liviano y cálido, así como muy resistente, con lo cual se entiende que era también un tejido muy preciado y valioso.

El texto griego de la Piedra Rosetta del 196 a.C. indica que Ptolomeo V redujo los impuestos a los sacerdotes, entre ellos uno que era pagado en tejido de biso, traducido normalmente como tejido fino de lino.

De hecho se llegaba a vestir a las momias con este tejido y fue una tela utilizada para vestir a la gente adinerada en Egipto.

En Grecia el escritor sofista Alcifrón habló sobre una “lana de mar” por primera vez en su carta “Galeno a Cryton” (c. siglo II).

Uno de los primeros cristianos, Tertuliano (c. 160-220), menciona la seda marina justificando su uso de un palium en lugar de una Toga.

casulla de biso

casulla de biso

Aunque se conocen desde hace miles de años, el porqué estas barbas son tan resistentes fue un misterio hasta 2006, cuando científicos del Instituto Max Planck descubrieron su secreto. Averiguaron que estos hilos contienen una capa externa de proteína con iones metálicos, lo que les proporciona una dureza y extensibilidad excepcionales. Además sus cutículas externas son ricas en un aminoácido concreto llamado dopa, que es un fuerte adhesivo.

Esta suma de la característica adhesiva del aminoácido y la dureza del hierro es lo que le da su fuerza y, a su vez flexibilidad. No sólo eso, además estas barbas se autorreparan. Si la fuerza de las olas rompe estas fibras en cuestión de minutos vuelve a recomponerse, las uniones entre los iones y la dopa le dan rigidez a la fibra y tienen la virtud de enlazarse de tal manera que si se rompen las uniones se pueden restablecer sin problema cuando se vuelven a acercar los átomos.

Los científicos están sintetizando estas fibras artificialmente, en varias universidades, ya que es un adhesivo excepcional, resistente al agua y a los golpes.

Cuando limpiéis las barbas de los mejillones pensad que es algo único en la naturaleza, una sustancia excepcional.

 

¿Son afrodisíacas las ostras?

ostras

En el siglo XVIII, según cuenta la leyenda, Casanova confiaba tanto en el poder estimulante de las ostras, que podía comer cincuenta ostras crudas para desayunar, supuestamente para no desfallecer después. Cuentan que también seducía a sus amantes ofreciéndoles este molusco con su propia boca.

El marisco en general es considerado el afrodiasíaco por excelencia y las ostras, en concreto, son las que se llevan casi toda la fama.
¿Hay algo de verdad en esto o es sólo un mito?

Las ostras son, con diferencia, el alimento con más zinc de la naturaleza. Por cada 100 gramos encontramos 63 miligramos de zinc. Una cantidad más que relevante si tenemos en cuenta que algunos de los alimentos con mayor aporte de zinc no superan los 10 miligramos por cada 100 gramos. El zinc es uno de los nutrientes requeridos para que los hombres produzcan testosterona, es también el responsable de la madurez sexual y de que aumente la producción de espermatozoides. Y el déficit de zinc, según algunos estudios, provoca apatía sexual. Este puede ser uno de los motivos, de que las ostras tengan esta fama de afrodisíacos.

Ahora bien, algunos expertos aseguran, que si el hecho de comer ostras aumenta nuestro apetito sexual de golpe, se trataría solamente de un efecto placebo, debido a nuestra sugestión por la creencia popular de que son u afrodisíacas. Esos mismos expertos, indican que habría que comer una cantidad exagerada de ostras para que se pudiera producir ese efecto en el organismo y, aún así, tendríamos que esperar 7 u 8 horas para que el organismo metabolizara el alimento.

Aún en el caso de que el efecto afrodisíaco sea simplemente un mito hay muchas razones más para comer ostras. La principal su sabor. La segunda, lo nutritivas que son, pues se trata de un alimento rico zinc, como indicamos antes, en yodo y vitamina B12, minerales esenciales para una vida saludable.

La abundancia de yodo que tienen las ostras nos ayuda a regular nuestro nivel de energía, el correcto funcionamiento de las células, el nivel de colesterol, a procesar los hidratos de carbono, fortalecer el cabello, la piel y las uñas.
Su alto contenido en zinc facilita a nuestro organismo la asimilación y el almacenamiento de la insulina.

La conclusión es que hay razones de sobra para disfrutar de unas buenas ostras… y no solo para desayunar.

El animal más longevo del mundo: una almeja

Se llamaba Ming. Le pusieron ese nombre en referencia a la dinastía que regía China cuando nació, en el año 1499.

El animal más longevo del mundo: Almeja de Islandia "Ming"

El animal más longevo del mundo: Almeja de Islandia “Ming”

En el año 2006, científicos de la Escuela de Ciencias del Mar de la Universidad de Bangor (en el norte de Gales) se encontraban en Islandia. En su estudio, recogieron varios ejemplares de almeja de Islandia (Arctica Islándica), con el fin de estudiar los cambios climáticos de los últimos años. Las almejas, de una forma similar a los árboles, añaden cada año un nuevo anillo a su concha. Analizando la concha se consiguen datos sobre los cambios en el mar y en el clima, que se hubieran producido durante la vida del animal. En concreto, estudiaban esta especie porque se conocía que era un animal muy longevo, ya que en 1982 se había encontrado un ejemplar de 220 años de edad.

La sorpresa vino al estudiar a Ming, ya que en un primer recuento de anillos se llegó a la conclusión de que tenía entre 405 y 410 años, lo que la convirtió en el animal más longevo conocido según el libro Guiness de los Records. Sin embargo, 4 años después, Ming superó su propio record: Los científicos contaron una profusión de anillos comprimidos, que no habían podido tener en cuenta porque estaban camuflados, debido a la avanzada edad del animal y le hicieron la prueba del Carbono 14, con lo que pudieron afirmar que la almeja tenía nada más y nada menos que 507 años de edad en el momento de su muerte, en 2006.

El secreto de la larga vida de este tipo de almeja parece que reside en su lento metabolismo, que hace que todos los procesos vitales del animal se extiendan significativamente en el tiempo.

La muerte de Ming fue provocada por los científicos, ya que le tuvieron que abrir la concha para poder estudiarla. Si no la hubieran recogido, no sabemos cuántos más años podría haber alcanzado, pero tampoco sabríamos de su existencia.

Los científicos creen que es muy probable que en Islandia, bajo el lecho marino, se encuentren almejas aún más longevas. Pero de momento el récord lo tiene Ming.