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Almejas a la marinera

INGREDIENTES (Para 4 personas)

– 1,2 kg de almejas

Aceite de oliva

– 2 cebollas

Pimentón dulce (una cucharadita colmada)

– 1 vaso de vino blanco

– 1 cucharada de harina

Perejil

ELABORACIÓN

En una cacerola baja, echamos una cucharada de aceite de oliva. Cuando esté templado, añadimos las almejas para que se abran al vapor. Cuando abran,  las sacamos y las reservamos. Colamos el caldo que haya sobrado.

Por otra parte, sofreímos las cebollas picadas, le añadimos el pimentón dulce, el caldo de las almejas, el vino y la harina. Cuando esté espeso, añadimos el perejil y, a continuación, las almejas. Lo dejamos unos minutos al fuego para que cojan la salsa y apagamos.

 

El animal más longevo del mundo: una almeja

Se llamaba Ming. Le pusieron ese nombre en referencia a la dinastía que regía China cuando nació, en el año 1499.

El animal más longevo del mundo: Almeja de Islandia "Ming"

El animal más longevo del mundo: Almeja de Islandia “Ming”

En el año 2006, científicos de la Escuela de Ciencias del Mar de la Universidad de Bangor (en el norte de Gales) se encontraban en Islandia. En su estudio, recogieron varios ejemplares de almeja de Islandia (Arctica Islándica), con el fin de estudiar los cambios climáticos de los últimos años. Las almejas, de una forma similar a los árboles, añaden cada año un nuevo anillo a su concha. Analizando la concha se consiguen datos sobre los cambios en el mar y en el clima, que se hubieran producido durante la vida del animal. En concreto, estudiaban esta especie porque se conocía que era un animal muy longevo, ya que en 1982 se había encontrado un ejemplar de 220 años de edad.

La sorpresa vino al estudiar a Ming, ya que en un primer recuento de anillos se llegó a la conclusión de que tenía entre 405 y 410 años, lo que la convirtió en el animal más longevo conocido según el libro Guiness de los Records. Sin embargo, 4 años después, Ming superó su propio record: Los científicos contaron una profusión de anillos comprimidos, que no habían podido tener en cuenta porque estaban camuflados, debido a la avanzada edad del animal y le hicieron la prueba del Carbono 14, con lo que pudieron afirmar que la almeja tenía nada más y nada menos que 507 años de edad en el momento de su muerte, en 2006.

El secreto de la larga vida de este tipo de almeja parece que reside en su lento metabolismo, que hace que todos los procesos vitales del animal se extiendan significativamente en el tiempo.

La muerte de Ming fue provocada por los científicos, ya que le tuvieron que abrir la concha para poder estudiarla. Si no la hubieran recogido, no sabemos cuántos más años podría haber alcanzado, pero tampoco sabríamos de su existencia.

Los científicos creen que es muy probable que en Islandia, bajo el lecho marino, se encuentren almejas aún más longevas. Pero de momento el récord lo tiene Ming.

 

Almejas a la plancha

 

Almejas a la plancha

INGREDIENTES (Para 4 personas)

– 1.5 kg de almejas

– Aceite de oliva

– 1 vasito de vino blanco (nosotros usamos D.O. Albariño)

– 2 ó 3 dientes de ajo

– Perejil al gusto

 

ELABORACIÓN

En un cuenco mezclamos el vino, el aceite (2 cucharadas), el ajo picado y el perejil. Lo batimos con la batidora hasta que emulsione. Mientras tanto, en una cacerola baja, con una cucharada de aceite de oliva y ponemos a fuego las almejas. Las tapamos hasta que se abran con el vapor. Una vez abiertas y, todavía en la cacerola, echamos por encima la salsa que hemos hecho antes. Dejamos un par de minutos al fuego, retiramos y servimos.

Almejas: Fina, Babosa, Japónica y Rubia. Sus diferencias.

En Galicia existen cuatro tipos de almeja: fina, babosa, rubia y japónica.

Vamos a ver alguna de sus características.

ALMEJA FINA (Ruditapes Decussatus)

Almeja Fina

Almeja Fina

Es una almeja de extraordinaria calidad, muy apreciada en el mercado por su sabor y su capacidad de conservación, ya que es la que más tiempo aguanta viva fuera del agua.

Físicamente se la reconoce por poseer en su concha unas líneas (pequeños surcos) radiales y otras concéntricas, que forman un espacio cuadriculado. Su color habitual suele ser blanquecino, amarillento o acastañado. Sus sifones (prolongaciones tubulares retráctiles que asoman cuando la almeja entreabre sus conchas) están separados uno del otro.

Esta almeja se puede comer tanto cocinada como cruda con un poco de limón.

 

ALMEJA BABOSA (Venerupis Pullastra)

Almeja Babosa

Almeja Babosa

Las cualidades culinarias de esta almeja se aproximan a la fina, no son tan apreciadas debido a su debilidad, no aguantando tanto tiempo fuera del agua.

La almeja babosa posee las líneas concéntricas que cruzan la superficie de la concha pero en esta no llegan a formar cuadrículas al ser escasas y muy tenues. Su color  exterior acostumbra a ser crema o de un gris tenue, con manchas de una coloración más intensa. Sus sifones están unidos hasta el último tramo, donde se separan.

La almeja babosa es la más recomendada para hacer a la marinera.

 

ALMEJA JAPÓNICA (Ruditapes philippinarum)

Almeja japónica

Almeja japónica

Habitualmente se confunde la almeja japónica con la fina y con la babosa. La almeja japónica se diferencia en que tiene las líneas de la concha muy marcadas, siendo esta mucho más arrugada, y los sifones están unidos hasta la mitad.

La almeja japónica es una especie originaria de Indonesia,  cuyo cultivo en las costas españolas se inició en los años 80. En un principio sólo aparecía donde se cultivaba, pero actualmente ya se reproduce en nuestras rías por sí sola, de modo que ya se puede considerar marisco gallego.

Por su intenso sabor, se recomienda el uso de esta almeja en guisos, con habas o arroces.

ALMEJA RUBIA (Venerupis rhomboideus)

La concha de la almeja rubia está recubierta por líneas concéntricas ligeramente brillantes de un tono más pálido que su propio color, que varía entre crema o amarillo tirando a rojizo. Un aspecto clarificador es su concha más lisa, brillante, ondulada que parece estar pulida.

Su carne es más dura, por lo que se resiste muy bien la cocción, por lo que se recomienda también para guisos o arroces.