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Qué le aporta cada marisco a nuestra salud

Ya sabemos que el marisco en general es un alimento beneficioso para nuestra salud y nuestro organismo, por su alto valor proteico, sus bajos contenidos en grasa y todas sus propiedades, pero hoy queremos contaros los principales nutrientes de cada tipo de marisco.

japónicas gorda 1 (1)Almeja: Es el marisco de los huesos ya que es rico en calcio, magnesio, yodo y sodio; también nos aporta hierro, zinc y selenio, en menor cantidad. Destaca también su contenido en retinol, ácido fólico y vitamina B.

BogavanteBogavante: Destaca su contenido en vitaminas B3 y B5, hierro, fósforo y yodo. En la grasa de su cabeza, está el colesterol.

SONY DSCNÉCORA
Centollo y nécora: Los dos aportan nutrientes en una medida muy similar: son ricos en zinc, yodo y vitaminas del grupo B. En el carro, está su colesterol. Este es el marisco de la piel y el cabello.

marisco2Cigala: Es uno de los crustáceos menos calóricos. Destaca su contenido en vitaminas B3, B5 y B12 y minerales como calcio, potasio, fósforo, yodo y selenio. Ideal para la dieta baja en calorías.

Langosta

Langosta: Aporta vitamina A y minerales, principalmente fósforo, potasio, magnesio, hierro, calcio y zinc. Nutrientes protectores de la visión y mineralizantes para los atletas.

IMG_20141224_1141917Langostino: EL langostino contiene todos los aminoácidos esenciales, minerales como sodio, fósforo y yodo y pequeñas cantidades de vitaminas, principalmente B1 y B12 y ácido fólico. La mayor parte del colesterol del langostino se concentra en la cabeza, por lo que en caso de tener el colesterol elevado, es mejor no succionarla.
MEJILLONES ABIERTOSMejillón: Es el marisco anti-anemia, ya que este molusco destaca sobre todo por su gran aporte de hierro, superando incluso a algunas carnes. También aporta yodo, calcio, fósforo y magnesio, vitamina E, algunas del grupo B, ácido fólico y ácidos grasos omega-3.

P1070137Ostra: La ostra aporta minerales como sodio, potasio, calcio y fósforo y en menor cantidad, yodo, magnesio, selenio y zinc. También destaca su aporte en vitaminas del grupo B, vitamina D y  vitamina A.

Ya sabéis, a comer marisco para estar bien sanos!

Dime cómo eres y te diré de dónde vienes: Buey de mar

buey de mar

Igual que las centollas o las nécoras, el buey de mar gusta sea de donde sea, pero si es gallego gusta un poco más.

Aparte del buey de mar gallego, en el mercado gallego vendemos también buey de mar “francés”. Como ocurre en el caso de la centolla, la denominación “francés” se refiere al marisco capturado fuera de nuestras costas, ya sea en Francia, Inglaterra o Irlanda.

En Mariscos del Ortegal siempre os vamos a decir la procedencia de nuestros mariscos, pero os damos unas pautas para que podáis diferenciarlo vosotros mismos.

En el caso del buey de mar nos fijaremos en tres características: el color, las patas y las uñas.

El color del buey de mar gallego es más oscuro, de un pardo más definido. El francés es más claro y puede tener tonalidades que tiren al lila. Esta diferenciación la podemos hacer si el marisco está crudo, ya que si está cocido, ambas especies tienen casi el mismo color, por lo que tendremos que fijarnos en su otra diferencia: patas y uñas.

Las patas del gallego presentan vellosidades casi inexistentes en el francés. Además, en el gallego terminan en unas uñas afiladas, que en el buey de mar francés son más romas.

Uñas del buey de mar gallego

Uñas del buey de mar gallego

Uñas del buey de mar francés

Uñas del buey de mar francés

 

Congelación del marisco

En esta época prenavideña muchos consumidores optan por comprar el marisco que consumirán en las fiestas y congelarlo hasta entonces.

Pero congelar el marisco no es sólo interesante en esta época del año, hay temporadas que el marisco está mejor que en otras, que está más lleno. Es una buena idea comprarlo en ese momento para congelarlo y poder consumirlo en momentos en que no esté en tan buenas condiciones. También es una buena idea tener alguna pieza de marisco en el congelador para poder sacar en ocasiones especiales.

Os vamos a dar algunas recomendaciones para hacer una congelación óptima, según el tipo de marisco que queráis congelar.

  • Mariscos de concha.

almejas

Nos referimos a los moluscos como navajas, mejillones, almejas o berberechos. Se recomienda congelar este tipo de marisco crudo y sin concha. Para ello, los limpiamos de impurezas que puedan traer (nuestro marisco está depurado y ya no lleva arenas), le quitamos la concha y los ponemos en una bolsa de congelación, procurando quitarle todo el aire. Si tenéis una máquina de envasar al vacío, mucho mejor.

Una vez descongelado, hay que cocinarlo inmediatamente para que no pierda propiedades ni sabor.

  • Crustáceos de gran tamaño.

crustaceos

Como el buey de mar, centolla, bogavante o langosta. Recomendamos congelarlos cocidos. Podéis ver el tiempo de cocción que necesita cada marisco en este enlace (cocción del marisco) o pedirnos que os lo cozamos cuando lo compréis.

Una vez cocido debéis dejarlo enfriar. Para guardarlo en el congelador, se aconseja empapar un paño en el agua de cocción, escurrirlo, envolver con él el marisco y guardarlo en una bolsa sin aire.

La descongelación debe ser lenta, por lo que se debe dejar en el frigorífico desde el día anterior al que lo vayamos a consumir.

  • Crustáceos tipo gambas, cigalas, langostinos…

langostinos

Lo congelamos crudo o cocido en función de la forma en que lo vayamos a consumir (cocido si lo vamos a comer así o crudo si lo vamos a hacer a la plancha).

Para congelarlos, los envolvemos con film o los envasamos al vacío.

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En cualquiera de los casos la temperatura no debe de ser superior a – 18 º y se recomienda que el tiempo máximo en el congelador sea de 3 meses.

Una vez descongelado, no se puede volver a congelar, ya que romperíamos la cadena de frío y perderíamos nutrientes o la textura original del producto.

Dime cómo eres y te diré de dónde vienes: Centolla

En el mercado gallego podemos encontrar dos tipos de centolla: la gallega o del país y la francesa. La denominación centolla francesa es un nombre genérico que incluye las centollas capturadas en Francia y en las Islas Británicas.

Los dos tipos de centolla tienen un gran parecido, pero es posible distinguirlas a simple vista con las pautas que os damos a continuación:

 

–          Color: La centolla gallega presenta una tonalidad más oscura y parduzca, frente a un color rojo pálido de la francesa.

–          Patas:  La centolla gallega tiene unas patas más largas que la francesa. El final de estas patas es más afilado en la gallega.

–          Vellosidades: La centolla gallega presenta vellosidades en la parte superior de la concha, que no aparecen en la francesa.

–          Algas: La centolla del país suele presentar pequeños moluscos o algas pegados a su cuerpo, que no aparecen en las francesas.

 

Centolla Francesa

Centolla Francesa

Centolla Gallega

Centolla Gallega

Si en lugar de fresca, la centolla se presenta ya cocida también es posible distinguir su procedencia, gracias a varios factores:

–          La tonalidad, que será más oscura en la centolla gallega y más pálida en la francesa.

–          Dureza, ya que la centolla francesa es más difícil de romper al tener las patas y el caparazón más duros.

–          La carne, que es más blanda y jugosa en la centolla gallega.

 

Otro punto diferenciador es que la centolla francesa se puede encontrar en el mercado todo el año, mientras que la gallega no, debido a que tiene un periodo de veda, que suele durar desde principios de primavera hasta octubre o noviembre.

Dime cómo eres y te diré de dónde vienes: Nécoras

En Galicia, además de nécoras gallegas se venden nécoras de otras procedencias como Inglaterra, Irlanda o Francia. Sabemos que se diferencian en el sabor, pero vamos a intentar ayudar a todo el mundo a diferenciarlas también a simple vista, aunque tenemos que decir que a veces resulta complicado hasta para los expertos.

La principal diferencia que nos encontramos es  la textura y el color de la concha. Si pasamos un dedo por encima de la concha y la sensación es suave y se nota vello, parecido a la sensación de tocar la piel de un melocotón, casi es seguro que se trate de una nécora gallega. Las nécoras que vienen de fuera son más lisas y están desprovistas de esta vellosidad en la concha.

Nécora foránea

Nécora foránea

Nécora gallega

Nécora gallega

Nuestras nécoras tienen un color marrón grisáceo, más oscuro que el de las nécoras foráneas, que presentan un color más pálido.

Una vez cocidas, también podemos distinguirlas. Todas las nécoras adquieren un color rojo, que es más intenso en la nécora gallega y más pálido en las extranjeras.

Nécoras cocidas, diferencia de colores entre nécora gallega y nécora extranjera.

Nécoras cocidas, diferencia de colores entre nécora gallega y nécora extranjera.

La época de veda de la nécora gallega suele coincidir con los seis primeros meses del año, por lo que las nécoras que encuentre en esa época del año probablemente sean extranjeras.

Fondo o caldo de marisco

CALDO DE MARISCO

La forma más económica de hacer un buen caldo de marisco es guardando las cabezas y los caparazones de gambas, langostinos o bogavantes. Este caldo es un fondo perfecto para otros platos como sopas de marisco, cremas o paellas.

Ingredientes (para 2 litros):

750 g de cabezas y caparazones de marisco

2 ramitas de perejil

1 ramita de tomillo

1 hoja de laurel

1 cebolla grande pelada y cortada en trozos

1 zanahoria pelada y cortada en rodajas

2 cucharadas de tomate concentrado

1 cucharadita de pimienta en grano

Medio vaso de vino blanco

1 cucharada de sal gorda

 

Cortar los caparazones de las gambas. Con un cuchillo grande y resistente, partir los caparazones y las cabezas de las gambas en trocitos. No triturar, ya que será difícil colarlo después.

Romper los caparazones. Poner los caparazones de los bogavantes, si se usan, en una bolsa de plástico y romperlos en trozos más pequeños con la ayuda de un rodillo o un mazo de carne.

Cocer el caldo. Echar todos los caparazones en una olla de fondo grueso y de unos ocho litros de capacidad. Añadir el agua justa para cubrirlos unos 2.5 cm; más agua podría diluir el sabor del caldo. Colocar la olla a fuego medio-alto y hacer hervir lentamente el líquido. Luego bajar el fuego para que cueza a hervor suave.

Retirar las impurezas. Usar un cucharón agujereado o una espumadera para retirar la espuma grisácea que sube a la superficie. Quitarla hasta que deje de formarse. No remover el caldo.

Añadir los ingredientes aromáticos. Atar el perejil, el tomillo y la hoja de laurel  para hacer un ramito de hojas aromáticas. Añadir a la olla la cebolla, la zanahoria, el tomate concentrado, el ramito de hierbas aromáticas, los granos de pimienta y el vino. Cocer lentamente con la olla destapada, unos treinta minutos hasta que el caldo tenga un rico sabor a marisco. Añadir la sal y retirar la olla del fuego.

Colar el caldo. Con un colador fino, sobre un bol, ir echando cucharones de caldo para filtrar, y tirar los restos sólidos que queden en la superficie. Para filtrar mejor, si se tiene una gasa o muselina, se puede cubrir el colador antes de hacer el filtrado.  Una vez colado el caldo, se puede usar inmediatamente o dejar enfriar y guardar.

Enfriar y guardar el caldo. Si no se va a usar el caldo inmediatamente, se puede dejar enfriar hasta que esté a temperatura ambiente. Una vez frío, se puede conservar en el frigorífico hasta dos días. También se puede congelar y conservar así hasta dos meses. Cuando se vaya a utilizar, descongelar metiéndolo en el frigorífico desde el día anterior.

Este caldo sirve como base para hacer muchos otros platos: sopas de marisco, fideuás, arroces, cremas, etc.

PLATOS MARISCO

Arroz con bogavante

Arroz con bogavante

Arroz con bogavante

Receta para 4 personas.

Ingredientes:

2 bogavantes

2 tomates maduros

1 pimiento rojo

1 pimiento verde

1 cebolla

2 dientes de ajo

Perejil

Colorante (1 cucharadita)

Pimentón dulce (1 cucharadita)

1 pastilla de caldo de pescado

350 g de arroz

 

Elaboración:

Ponemos a calentar el agua en una olla y añadimos la pastilla de caldo para empezar a preparar el fumet, que nos servirá como base para el arroz.

Picamos fino los pimientos y la cebolla. Añadimos a la paelleral junto con aceite de oliva y lo sofreímos un poco. Añadimos los tomates rallados junto con los dientes de ajo picados y el perejil. Cuando las verduras estén bien hechas se añade el arroz, el colorante y el pimentón dulce. Se remueve para que se mezcle todo bien.

Añadimos el caldo de pescado a la paellera. La cocción dura unos 20 minutos, si se queda seco añadimos más agua.

Cuando lleve 10 minutos de cocción, incorporamos los bogavantes troceados. La forma de trocearlos sería separando la cabeza del cuerpo. A la cabeza se le da un corte longitudinal y el cuerpo lo cortamos en medallones. Las pinzas las abrimos con unas tenazas para el marisco o un cascanueces.

Después de 20 minutos de cocción, dejamos reposar y servimos.

 

Número de Julio de Salud y Medicina Hoy

Un mes más, Mariscos del Ortegal es noticia en el periódico Salud y Medicina Hoy. En esta ocasión, la noticia se centra en el bogavante, producto que está de temporada.

Noticia en Salud y Medicina Hoy, sobre el bogavante.

Noticia en Salud y Medicina Hoy, sobre el bogavante.

Además de hablar de la gran cantidad de propiedades que tiene el bogavante, compartimos una receta clásica y extraordinariamente buena: Arroz con bogavante.

Podéis leer el resto del periódico aquí.

Esperamos que os guste el artículo y probéis a hacer la receta.

 

Una confusión habitual: Bogavante y Langosta.

Una simple búsqueda de la palabra “langosta” en Google y vemos que salen más imágenes de bogavantes que de langostas.

Es tan común el error, que hemos de confesar que hace poco tiempo nuestro propio diseñador se equivocó y puso una foto de un bogavante en lugar de una langosta, en una tabla de cocción de mariscos subida al Facebook.

El error: la foto de la langosta es un bogavante.

El error: la foto de la langosta es un bogavante.

Así pues os vamos a explicar las similitudes y las diferencias entre ambos animales.

Los dos son crustáceos decápodos, es decir, tienen diez patas. Su cuerpo se divide en cefalotórax y abdomen, dos antenas y los cinco pares de patas que ya hemos mencionado.

Tanto la langosta como el bogavante pueden alcanzar gran peso y tamaño, y los dos son apreciados por su exquisito sabor y la textura de su carne.

Pero estas son prácticamente las únicas similitudes. Veamos las diferencias.

Para empezar, ni siquiera pertenecen a la misma familia. La langosta europea (Palinurus elephas), pertenece a la familia de los Palinúridos, mientras que el bogavante (Homarus gammarus) pertenece a la familia de los Nefrópidos.

Físicamente se diferencian muy claramente:
La langosta es de un color rojizo o parduzco, tiene dos antenas en su cabeza de base gruesa, muy largas. Sus dos patas delanteras terminan en dos pinzas, de tamaño tan pequeño, que casi no se distinguen del resto de las patas.

Langosta

Langosta

El bogavante tiene un color más oscuro, con tonos azules en el caso del bogavante europeo. Sus antenas no son tan llamativas. En cambio, sus dos patas delanteras terminan en unas grandes y fuertes pinzas, que lo hace inconfundible. Si nos fijamos, las pinzas son distintas la una de la otra, ya que les da usos diferentes, con una desgarra y con la otra tritura.

Bogavante

Bogavante

Por último, también decir que hay diferencia en el sabor. Se podría decir que la langosta tiene un sabor más fino y el bogavante más intenso, aunque cualquiera de los dos mariscos es delicioso.

Si las diferencias son tan claras, es normal preguntarse por qué tanta confusión. El motivo es la existencia del bogavante canadiense o americano (Homarus Americanus) al que también se le llama “langosta americana”.

Es muy común también que en las traducciones del inglés americano de películas o series se diga “langosta” cuando realmente se están refiriendo a este tipo de bogavante. Pero de langosta, como veis,  sólo tiene el nombre.

Una vez aclaradas las diferencias, ¿a vosotros qué os gusta más, el bogavante o la langosta?